PSD3 es la esperada actualización de la PSD2 (Segunda Directiva de Servicios de Pago), que comenzó a gestarse a finales de 2018, cinco años después de la entrada en vigor de PSD2. Esta nueva directiva busca ampliar y adaptar el marco regulatorio europeo a la evolución constante de los pagos electrónicos y la entrada de nuevos proveedores de servicios abiertos (open banking).
Antes de hablar de PSD3, recordemos que PSD significa Payment Services Directive (Directiva de Servicios de Pago). La PSD2 actualizó el marco normativo europeo sobre pagos, vigente desde 2015 pero aprobado formalmente en 2018, con importantes cambios como:
PSD2 también reforzó aspectos de responsabilidad, transparencia y seguridad en los pagos electrónicos, aunque supuso grandes desafíos técnicos para bancos y reguladores.
PSD3 mantiene la mayoría de las reglas de PSD2, pero endurece la Autenticación Reforzada del Cliente (SCA) y las normas sobre el acceso a sistemas de pago y datos bancarios. Algunas de sus novedades son:
PSD3 también obliga a AISPs y PSPs a desarrollar sus propios sistemas de SCA, actuando como delegados de la institución financiera.
Aunque aún no hay una fecha oficial definitiva, se espera que la propuesta final de PSD3 se publique a finales de 2024, con una posible entrada en vigor hacia 2026.
While an official implementation timeline is pending, expectations point to a final proposal in late 2024, with likely implementation deadlines around 2026. For the detailed proposal, you can refer to the DIRECTIVE OF THE EUROPEAN PARLIAMENT AND OF THE COUNCIL.
While an official implementation timeline for PSD3 awaits confirmation, the expected final proposal in late 2024 and likely implementation deadlines around 2026 set the stage for the financial industry's next chapter.
In conclusion, PSD3 emerges as a continuation of the EU's commitment to fostering innovation, ensuring security, and embracing the ever-evolving landscape of financial services. As financial institutions and stakeholders gear up for the impending changes, the promise of a more secure, transparent, and competitive financial ecosystem beckons on the horizon.